La posibilidad de cortar lazos para sanar puede resultar muy radical para muchos. Sin embargo, en algunas ocasiones, incluso cuando desde fuera no se ven como extremas, es necesario. Te explico cuáles son los casos en los que conviene.
Cortar lazos como elemento de supervivencia
Los seres humanos somos seres sociales y, por eso, es habitual que nos relacionemos. Y, por lo general, esos lazos son más estables con quien nos criamos o con aquellas personas que elegimos a lo largo de la vida, a veces con un guion predeterminado de nuestra infancia.
Pero no nos vamos a engañar: el mundo de las relaciones no es idílico, hay tiras y aflojas y vínculos que acaban siendo tóxicos para nosotros. Por esta razón, cortar lazos para sanar es necesario en algunos casos. Esto puede darse en relaciones circunstanciales, pero, sobre todo, en relaciones de más alto impacto, familiares o afectivas.
Aquí es importante saber cuándo toca cortar esos lazos, aunque duela. No te voy a engañar: puede ser que necesites hacer un duelo, pero será necesario.
Cuándo es conveniente cortar lazos para sanar
Existen algunas señales, o banderas rojas, que indican que sería recomendable cortar lazos o, como mínimo, replanteártelos. Son las siguientes:
1. Cortar lazos para sanar por peligro personal
Este es el motivo más claro. Si hay agresión verbal o de otro tipo, el vínculo se tiene que cortar de inmediato por una cuestión de pura supervivencia. Nada justifica las agresiones, de manera que esta es la bandera roja más evidente que existe.
2. Falta de reciprocidad sostenida
Cuando una parte es la que siempre da en las relaciones, hablamos de un vínculo asimétrico. En caso de que suceda eso, corresponde ver si esta situación se ha sostenido durante mucho tiempo o si tiene que ver con alguna coyuntura puntual. De todas formas, si sostener el vínculo solo te agota y no te aporta, lo más sensato es cortarlo o minimizarlo.
3. Luz de gas
La luz de gas es otro de los mecanismos que ameritan cortar una relación personal por el desgaste que generan. Si la otra parte intenta hacerte creer que no ves lo que estás viendo, hay un juego psicológico perverso que puede acabar mal. Por eso, es recomendable estar alerta ante estas cuestiones.
4. Falta de propósito
Las relaciones tienen un propósito y, si lo dejan de tener, pueden perder sentido. Aristóteles distinguía entre las amistades por utilidad, por placer y por la virtud; en el momento en que el propósito deje de existir, la relación se puede mantener por inercia, pero quizás, va siendo cada vez más pesada. Este es el ejemplo de las parejas que se van distanciando lenta, pero inexorablemente.
No tengas miedo a darte otra oportunidad
Cortar lazos para sanar y para darte otra oportunidad puede ser positivo. No se trata de actuar desde la inconsciencia, pero sí de hacerlo de forma madura ahorrando tu energía para sacarle el máximo partido. ¿Necesitas ayuda para aprender a poner límites¿ ¡Contáctame y te cuento cómo construir nuevos patrones de relación!