Sufrir dolores del alma influidos por nuestro linaje es relativamente habitual. No obstante, conviene conocer por qué sucede, si somos conscientes de ello y, sobre todo, cómo trascenderlos. Esto es lo que quiero tratar contigo.
¿Qué situaciones generan dolores del alma en nuestro linaje?
Lo primero que hay que decir es que cada linaje tiene su propia historia, aunque determinadas situación se repiten mucho más de lo que pudiera parecer. Esto nos obliga a indagar, no solo en las generaciones conocidas, sino incluso en las pasadas, y también en parientes colaterales que fueron importantes. La epigenética, además, ha demostrado cómo el ADN se modifica según la influencia pasada, pero también por la exposición ambiental actual. Por eso, estas son las distintas situaciones que generan dolor:
1. Dolores del alma por abandono o traición
El abandono o la traición son dos de los elementos más devastadores que puede asimilar un linaje. Hijos abandonados por sus progenitores, madres traicionadas por sus maridos son casos paradigmáticos. Cuanto más se conozca el episodio, más importancia tiene en lo consciente, pero esta memoria también se puede transmitir desde lo inconsciente.
2. Abusos sistemáticos
Las situaciones de abuso sistemático, sea psicológico y/o físico, contra un miembro del clan familiar, quedan impresas en la memoria celular. En función de la proximidad que se tenga, esto se puede vivir con más intensidad. Sin embargo, y esto es relevante, hay casos en los que estamos, de alguna manera, repitiendo el guion de vida de un tío o bisabuelo desconocido.
3. Vergüenza en el clan
Las situaciones que han generado vergüenza en el clan también se imprimen. Esto puede ser por algún evento específico, como el encarcelamiento de un familiar, una enfermedad o pertenecer a una minoría oprimida históricamente. En este caso, lo principal es haberse sentido distinto en el entorno y señalado.
4. Guerras o eventos traumáticos
Las guerras o eventos traumáticos pueden condicionar a generaciones enteras, como sucedió en la Guerra Civil o en la Segunda Guerra Mundial. Cuando pasa eso, hay más tendencia a mantener el silencio ante las situaciones incómodas y a no exteriorizar molestia.
5. Miseria o discriminación
Pertenecer a un grupo discriminado implica un estigma colectivo, sobre todo delante de los demás. Aunque esto se puede diluir por la historia, la emigración o la movilidad social, la sensación de «no pertenecer» sigue ahí. Por eso, es tan importante afrontarla correctamente.
¿Cómo trascender estos dolores?
La conciencia y el conocimiento de estos dolores del alma es imprescindible para evitar sus efectos. Sin embargo, con eso no es suficiente. También se debe hacer un trabajo de integración y sanación para separar los ámbitos y que a tu cuerpo, mente y espíritu les quede claro que esa no es tu realidad del aquí y ahora. A veces, nos quedamos en situaciones pasadas o nuestro cerebro, por atavismos, lo hace, pero es nuestra responsabilidad
Trabajar para que los dolores del alma del linaje queden sanados es fundamental. Así, diriges tu vida descargando pesos y sintiéndote en libertad. ¿Te animas a hacerlo realidad? Contáctame y hablamos.