El desapego: cómo cultivarlo de forma sana

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El desapego está muy mal considerado socialmente por nuestra moralidad tradicional. Sin embargo, vale la pena darle la vuelta al concepto, porque existe un desapego que es saludable y recomendable. Aquí hablamos del concepto y de cómo cultivarlo.

Claves para cultivar el desapego de forma saludable

El desapego saludable nos permite tener perspectiva de los vínculos personales que cultivamos. Y esto sirve igualmente para la familia, la pareja, las amistades o el ámbito laboral. La soledad, o más bien ese miedo, pueden hacer que pasemos por situaciones inaceptables. Existen algunas claves que te ayudarán a lograr tu objetivo:

1. Delimita tus responsabilidades

Lo primero que debes tener claro, para no cargar con culpas que no te corresponden, es delimitar tus responsabilidades. Es habitual que carguemos con cuestiones que no nos corresponden o, todavía peor, que nos demanden los demás. Con los hijos, puede pasar que queramos asumir lo que ya no nos toca cuando son mayores de edad, por ejemplo. Así que, para cultivar el desapego, debes saber bien qué debes hacer y qué no.

Los chantajes emocionales se originan, en gran medida, por zonas grises. Al principio pueden ser tolerables en las relaciones personales por el conocimiento, pero, si no se hablan las cosas, pueden degenerar en situaciones claramente abusivas. Por eso, y sobre todo cuando hablamos de adultos, es conveniente delimitar claramente las áreas.

2. Aprende a decir «no» para un desapego sano

La asertividad es clave para no fomentar apegos innecesarios en algunos casos, o para evitar que se apeguen en exceso a nosotr@s. Por eso, saber decir «no» de forma natural, pero firme, es altamente recomendable. La realidad es que, si trabajas estas cuestiones, vibrarás de forma que los vampiros energéticos no se acercarán y estarás fijando límites claros. Esta es la mejor manera de evitar problemas en el futuro.

Decir «no» cuando corresponde es un desafío, pero, como otras cuestiones en la vida, es una capacidad que se ejercita. Si no lo has hecho antes, al principio te costará, sí, pero lo cierto es que compensa. Así solo entrará en tu vida aquella gente que aporte.

3. Los vínculos sanos son recíprocos

Esto es algo que se olvida con frecuencia, sobre todo en personas que han padecido carencias emocionales. Los vínculos realmente sanos son aquellos que generan reciprocidad. Esto es importante, habida cuenta que muchas personas se descargan en vínculos que tienen una calidad cuestionable. Aquí, el proceso de desapegarse puede ser más o menos sencillo si, en un determinado momento, se decide cortar. Así, desaparece la problemática que se generó en origen.

Por desgracia, un vínculo asimétrico tiende a generar insatisfacción. Al que lo sostiene, por que es muy pesado; a quien lo recibe, porque tenderá a querer más por menos. Estos círculos viciosos deben evitarse, salvo por razones de cuidado y responsabilidad (maternidad).

Libérate y vive

El desapego, para millones de personas, es la puerta a su liberación personal. No implica indiferencia, sino autoestima. ¿Sientes que cargas con un peso que no te corresponde? Yo te puedo ayudar a darle una vuelta a eso. ¡Contáctame y hablamos!